Acné causado por el sol

El acné es una enfermedad crónica y autolimitada que afecta a la unidad pilosebácea, siendo más común en la adolescencia.  

En su patogenia está implicado el aumento en la producción de sebo, la proliferación de la bacteria propionibacterium acnes, factores hormonales y genéticos, fármacos, cosméticos, estrés, y alimentos con alto índice glicémico.

Otro factor muy importante para tomar en cuenta es la exposición al sol, aunque también es cierto que la luz solar transitoria ejerce una acción antiinflamatoria y antiséptica sobre las lesiones acneicas, disminuyendo la población de propionibacterium acnes.

Un porcentaje considerable de los pacientes que acuden a consulta en verano por problemas de acné atribuyen su empeoramiento a la exposición de los rayos ultravioleta; tal es el caso, que en la década de los setenta se describió el acné estival o acné de Mallorca, debido a que los escandinavos durante sus vacaciones veraniegas en esa isla española presentaban lesiones de acné luego de recibir intensos baños solares.

La exposición al sol en repetidas ocasiones aumenta la excreción de grasa en la piel. Esta circunstancia, asociada al sudor, favorece a los cambios en la hidratación de ciertas células de la piel y obstrucción de los poros.

Además, las quemaduras solares producen hiperqueratosis de la unidad pilosebácea provoca obstrucción, y por ende, la aparición de lesiones típicas del acné, como comedones y su subsiguiente inflamación.

Estas lesiones comedogénicas aparecen también como expresión del envejecimiento cutáneo, en personas mayores que estuvieron expuestas al sol por mucho tiempo en forma lenta y continua a lo largo de su vida.

Se trata de la elastosis solar o enfermedad de Favre Racouchot. Las personas vulnerables a esta condición son los agricultores, marineros y deportistas, entre otros.

Se observa también una obstrucción del folículo pilosebacéo en las personas sometidas a tratamientos con radiaciones ultravioleta A con fines cosméticos y terapéuticos.

El sol no debe recomendarse como terapia antiacné, pues el bronceado enmascara las lesiones y provoca posteriormente un empeoramiento de las mismas.  Además, a largo plazo aumenta el riesgo de cáncer y foto-envejecimiento cutáneo.      

En cuanto al tratamiento, se debe realizar limpieza diaria con gel, barra o loción que sean no comedogénicas.  No es conveniente lavarse en forma exagerada.

El protector solar debe ser no comedogénico, además se deben utilizar antimicrobianos, antipigmentarios, queratolíticos, seborreguladores, hidratantes y matificantes.

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