Antiviral Remdesivir: cuando la previsión es necesaria para asegurar la salud del Pueblo

Una vez se ha evidenciado que el tratamiento con el antiviral Remdesivir es efectivo contra el COVID19, se hace necesario que las autoridades dominicanas tomen las medidas precisas para asegurar el abastecimiento de esta medicina y la capacidad para distribuirla en territorio nacional a las personas que resulten afectadas por la enfermedad, al menos hasta que exista una alternativa o se haya desarrollado una vacuna efectiva.

Sin embargo, a pesar de que algunos países están adquiriendo una buena parte de la producción de este medicamente, el gobierno de República Dominicana no ha puesto en marcha ningún proceso de licitación pública, a pesar de que existen compañías perfectamente especializadas en la importación de esta clase de productos.

El Remdesivir es un antiviral creado en 2013 para afrontar el ébola que ha sido recomendado desde finales de junio pasado por la Agencia Europea del Medicamento para el tratamiento de los enfermos por la pandemia de COVID19 en adultos y adolescentes mayores de doce años.

El pasado 1 de julio Estados Unidos compró prácticamente todas las existencias del medicamento para los próximos tres meses, lo cual sugiere una decidida apuesta de ese país por la eficacia del producto, al menos hasta que se pueda conseguir una vacuna efectiva.

La información actual disponible indica que el Remdesivir ralentiza la reproducción del virus que origina el COVID19 y permite una recuperación más rápida del paciente grave en una media de cuatro días, reduciendo el período de internamiento en UCI de 15 a 11 días, lo que permite optimizar la oferta de plazas en estas unidades a los ciudadanos enfermos.

La decisión tomada por Estados Unidos, siendo beneficiosa para sus habitantes, augura desabastecimiento de la medicina a corto plazo para los demás países, y eventuales problemas a medio plazo si las autoridades no toman medidas que garanticen la compra de suficiente stock de producto que asegure un eventual uso en pacientes de la enfermedad.

Nuestra preocupación por la falta de iniciativa de las instituciones dominicanas en este asunto se fundamenta en que es previsible que:

  1. La disposición de stock del producto se reduzca al mínimo en breve,
  2. Los trámites de licitación, con sus plazos y requisitos burocráticos, alargarán el plazo para adquirir el producto, y
  3. La industria farmacéutica necesita un tiempo para fabricarlo.

Todos estos factores implican que, si las autoridades dominicanas se abstienen de tomar decisiones urgentes en este momento, es posible que el sistema sanitario no sea capaz de aprovechar el avance de esta medicina para enfrentar cualquier eventual rebrote de la epidemia, en perjuicio de todos los ciudadanos y no solo de los afectados directamente por ésta.

Es un hecho que el sistema de salud dominicano se encuentra en una situación delicada debido a la epidemia; por lo que no se puede esperar a que termine el período de transición y el nuevo gobierno tome posesión para que comiencen a tomarse decisiones que en breve afectarán a la salud de miles de compatriotas.

Estamos en un momento en que el patriotismo debe prevalecer sobre el partidismo; si las autoridades no están a la altura, el número de muertos se incrementará, cayendo sobre la conciencia de ellos.

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