La salud mental, elemento básico de bienestar social




Por Elizabet Gutiérrez
Periodista
Directora Editorial de Vive Sano

La OMS define la salud no como la ausencia de enfermedad sino como el estado integral de bienestar físico, mental y social del ser humano.

En esta misma línea de pensamiento puede decirse que la salud mental no es la simple ausencia de trastornos mentales sino la capacidad de las personas para desenvolverse en las funciones sociales mediante el uso de las capacidades del cerebro.

La salud mental, por tanto, es todo un el conjunto de condiciones psicológicas y neuronales permite desarrollar las capacidades de razonamiento, exteriorizar los sentimientos, interactuar con los demás, aprender, integrarse en la sociedad, realizar tareas productivas, socializar, divertirse.

La Comunidad y el Estado son responsables de promocionar las acciones que mejoran la salud mental de los ciudadanos mediante la información, la prevención y el apoyo a las personas que sufren dolencias mentales y sus familiares.

Existen factores biológicos y sociales que afectan a la salud mental; en general se observa que la inexistencia o deficiencia de la prevención, la falta de oportunidades educativas, y la escasa atención médica primaria influyen en el desarrollo de condiciones mentales y favorecen que se deteriore la salud de las personas.

Otros factores como el estrés, los entornos violentos o insalubres, la exclusión social, el consumo de drogas, la escasa atención familiar etc, también desfavorecen la salud mental.

Pero además existen características propias de la personalidad, problemas de orden neurológico y desórdenes psicológicos heredados o adquiridos que propician el padecimiento de trastornos mentales.

La salud mental se protege desde un enfoque preventivo mediante la planificación y desarrollo de ambientes que favorezcan la adopción de estilos de vida saludables por parte de las personas; junto con la prevención, pero no sustituyéndola, es necesaria una política de tratamiento de los enfermos mentales desde una perspectiva integradora y no segregacionista, que no margine o rechace a los enfermos, sino que les ofrezca la oportunidad de permanecer como parte de la sociedad que son.

Las políticas públicas para el tratamiento y prevención de la enfermedad mental deben generarse de manera holística, integrando a todos los sectores sociales afectados y teniendo como gestor primario al Estado, en el ejercicio de su responsabilidad de proveer a los ciudadanos un clima de protección y respeto de la dignidad, garantía de los derechos inalienables y una atmósfera de seguridad y libertad que son imprescindible para un buen estado de salud mental.

Datos y cifras de la OMS

  • Se calcula que aproximadamente el 20% de los niños y adolescentes del mundo tienen trastornos o problemas mentales.
  • Los trastornos mentales y los trastornos ligados al consumo de sustancias son la principal causa de discapacidad en el mundo.
  • Cada año se suicidan más de 800 000 personas.
  • La guerra y las catástrofes tienen efectos importantes en la salud mental y el bienestar psicosocial.
  • Los trastornos mentales figuran entre los factores de riesgo importantes de otras enfermedades y de lesiones no intencionales o intencionales.
  • La estigmatización y la discriminación que sufren los enfermos y sus familiares disuaden a los pacientes de recurrir a los servicios de salud mental.
  • En la mayoría de los países son frecuentes las denuncias de violaciones de los derechos humanos de las personas con discapacidad mental o psicológica.
  • Existen grandes diferencias en el mundo en la distribución de profesionales competentes en atención de salud mental.
  • Los recursos financieros que se necesitan para que aumenten los servicios de salud mental no son cuantiosos; solo es necesaria la voluntad política de poner en práctica las medidas de acción.

De acuerdo con los datos, es esencial que en las políticas de promoción de la salud mental se orienten a que los ciudadanos adopten una filosofía de vida que favorezca su bienestar y que las personas que ya padecen trastornos mentales reciban una asistencia médica y social digna y respetuosa.

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