Sin humanización no existe un verdadero servicio de salud

Si pedimos al común de los ciudadanos que elija un solo factor que diferencie a un excelente servicio de salud de uno mediocre, probablemente no pensará en las Infraestructuras modernas, en equipos de tecnología de punta, ni en capacidad diagnóstica de los médicos; probablemente, ese ciudadano común pensará tan solo en dos palabras: trato humano

El paciente que acude a un centro de salud no solo busca que se diagnostique su enfermedad y se le aplique un tratamiento; el paciente necesita ser escuchado, necesita sentir amabilidad, empatía y comprensión por parte de los profesionales, con quienes tiene contacto. 

La humanización de los servicios de salud es un elemento distintivo de calidad del servicio, y solo puede aplicarse cuando todos los involucrados se alinean hacia el objetivo común de restaurar la sanidad de los usuarios empatizando con ellos. 

La humanización de los servicios de salud puede desarrollarse a través de ciertos presupuestos. 

En primer lugar, tenemos el manejo integral del paciente; punto clave que requiere optimizar los recursos humanos, técnicos y materiales, y así disponer de capacidad de dar respuesta a cada necesidad. 

En segundo lugar, debe desarrollarse calidez humana, trato cercano y buena disposición del personal, especialmente médicos y auxiliares (enfermeras, camilleros, personal técnico). 

En tercer lugar, la comunicación asertiva permite establecer un ambiente de confianza con el usuario a través de la escucha activa de sus opiniones, preocupaciones, impresiones e inquietudes, retroalimentándole de forma precisa y conciliadora la respuesta que demanda. 

Relacionada con la anterior, en cuarto lugar, se contempla la actualización continua de los procesos y del talento humano en el área de las habilidades sociales y el trato al usuario, para mejorar la capacidad del personal para humanizar el trato al usuario. 

En estos tiempos, donde las respuestas están a solo un click, es muy importante atender a la cadena de comunicación en el manejo de un chequeo rutinario o el seguimiento de alguna patología.  

El usuario tiene derecho a recibir información de lo que le ocurre, las alternativas terapéuticas para paliar la enfermedad, cuáles son las consecuencias de su padecimiento, las expectativas del tratamiento y curación etc.; y todo ello teniendo en consideración el impacto en su persona y allegados de la enfermedad, la ansiedad que produce someterse a las pruebas médicos y la expectativa de una curación no siempre asegurada. 

El personal de salud en todos los niveles debe recordar que en su servicio está la diferencia entre la salud y la enfermedad o simplemente entre la vida y la muerte. Y ahí yace la premisa de un usuario fidelizado por el trato que recibe 

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