Navidad lejos de la familia

Sin duda alguna la época navideña nos invita a la paz, la armonía, la alegría, la solidaridad y claro, las diversas manifestaciones de afecto.

Es una época en la que muchos experimentan nostalgia por un año que se va, hay quienes se entristecen por los que se han ido, por los cambios que han vivido o por cosas que han perdido, y un largo etc.

La navidad es un período que impacta en todas partes, cada cultura, cada país lo hace de una manera diferente, pero en todas partes del mundo hay quienes se dejan contagiar por el “espíritu navideño”.

En países como el nuestro imperan fiestas, angelitos y reuniones familiares por motivo de navidad y en las mismas se comparte, se hacen anécdotas, se disfruta de la comida, se baila en compañía de quienes más queremos.

Por ello resulta tan difícil pasar, por alguna circunstancia, la navidad lejos de los nuestros, y es que más allá del festejo y el intercambio de regalos está ese sentido de pertenencia, ese sentirme amado, ese calor de hogar y esa comprensión que solo se recibe en el país y la casa propios.

Asuntos de trabajo o estudio, migración, dificultades económicas etc., pueden ser algunos de los motivos más frecuentes para pasar la navidad lejos de casa. Las personas que viven esta situación suelen experimentar soledad, tristeza, melancolía, ansiedad y muchas veces hasta depresión.

Lo importante de todo esto es saber manejar las emociones sin que salgan de nuestro control. Aceptar el momento que estamos viviendo en principio puede resultar duro, pero es fundamental para nuestra salud mental la capacidad para adaptarnos.

Otro punto es el hecho de ver esto como una oportunidad de crecimiento personal y por ende de madurez emocional, ya que al verme solo tendré la necesidad de sacar a flote recursos internos quizás desconocidos para mí.

Y, ¿por qué no?, también puedo enfocarme en mis ganancias materiales y las metas que me han movido a estar lejos, enfocarme en un objetivo claro me hará seguir adelante aun sea navidad y no esté en casa, sin olvidar que ésta no será la última y trabajar sobre la esperanza de que vendrán navidades en familia.

Algo que también ayuda bastante es mantener el contacto con los seres queridos que están lejos, no hay distancia para mostrar el afecto y hoy en día la tecnología es nuestra gran aliada.

Por último, no perdamos la oportunidad de disfrutar del lugar en donde estemos, conocer personas, aceptar invitaciones, probar otras comidas, mirar otros paisajes y vivir otras tradiciones; también es enriquecedor sin olvidarnos que los sentimientos son los que nos mueven y están siempre en nuestro corazón.

Por tanto, si busco sentirme alegre lo estaré donde quiera que esté, siempre que esté abierto a lo bueno que mi vida ofrece.